jueves, 7 de abril de 2011

Muy bien ale, que talento, despues me dices quien es tu musa xD. atte. Mich.

Aun cuando la respuesta ya no tendra ningun impacto, cuando ya no tiene sentido alguno responderla, hoy lo hare, no te lo habia dicho antes porque tenia la esperanza de que este tema saldria solo durante un almuerzo un domingo, durante un tierno abrazo en una tarde fresca abundante de brisa, quizas mientras te hablaba sentado a tu lado bajo una sombrilla en una paradisíaca playa, incluso crei que no seria necesario decirtelo, pense que algun dia, avanzados solo un par de años en edad, lo leerias y entenderias en quien pensaba al escribirlo, me imagine que si el destino no nos unia, podria decirtelo sin que esto tuviese repercusiones en nuestra amistad, al final, crei que tendria el tiempo necesario para decirte la respuesta a esta y muchas otras preguntas, lo triste es que ahora se que no tengo tiempo, que mi tiempo contigo termino hace un mes, y es por eso que ahora te digo, esperando que donde estes, leas esto, que mi musa eras tu, la mujer que siempre me llevo a extremos inexplorados de mi imaginacion, la reina de mi mundo, de mi fantasia, de mis sueños, fuiste tu, con tu hermosa y calida sonrisa, con tu suave voz tan inaudible para mi, con tu piel tan delicada, tan blanca y acariciable, con tu cabello siempre negro, siempre largo, siempre pulcro; con tu hermosa personalidad tan fuerte y determinada hasta el ultimo momento, pero a la vez tan fragil y facil de amar, eras tu mi musa, con cada una de tus caracteristicas tan unicas, eras tu y exclusivamente tu la unica capaz de sacar de mi un sentimiento tan puro.

¿Por que lo haces?

Porque no todo en el mundo es perfecto.

Porque extrañas energias estan influyendo sobre mis desiciones.

Porque en este momento todo pierde el sentido.

Porque la soledad es la mejor arma que tengo.

Porque nadie se dara cuenta.

Porque incluso ahora no lo vaticinan.

Porque no aguanto la idea de no lograr lo que quiero.

Porque nadie realmente querra saber porque.

Porque solo yo puedo hacerlo.

Porque luego el tiempo borrara mi recuerdo.

Porque no hay otra salida.

Porque no quiero que me detengan.

Porque si quiero que lo hagan.

Porque controlo mi destino.

Porque me asusta el solo pensarlo.

Porque nadie tocara mi puerta.

Porque nunca he dicho nada sobre esto.

Porque tengo todas las herramientas.

Porque no sere testigo de su tristeza.

Porque es definitivo.

Porque las lagrimas huyen de mis ojos.

Porque ya todo esta listo.

Porque nadie a tocado aun.

Porque no puedo dejar pasar mas tiempo.

Porque ya lo siento en mi cuello.

Porque aun espero una señal.

Porque me da miedo lo que esta pasando.

Porque ya no siento nada.

Porque me veo colgar del techo.

Porque no hay vuelta a atras.

miércoles, 2 de marzo de 2011

El Primer Amor En Cuatro Encuentros - Capitulo VII - Cuarto Encuentro

 Habían pasado dos semanas, que para Manuel fueron de interminable dolor, sus días se redujeron en infernales confinamientos en su habitación, todo lo que pensaba, sentía o sabia sobre el amor, no existía, después de esto su vida sería diferente, jamás creería en la honestidad de otra mujer, en especial si esta le decía -te amo-.

 Jhoana por su parte, no tuvo mayor síntoma exterior, todos cuanto la trataron durante las semanas siguientes no imaginaban el dolor que por dentro la carcomía, era algo que ella sabia y que no la hacía sentir mejor, pero debía sobreponerse y continuar su vida, en especial ahora con el desfile a tan pocos días.

 Manuel sabia del desfile para el que Jhoana se preparaba, ella misma le había dicho cuando y donde seria, en aquellos momentos en los que creyeron que estarían juntos por siempre. Él sabía que algo bueno podría surgir si hablaba con ella cara a cara, y que mejor lugar que esta presentación en la que estaría prácticamente obligada a sonreír y mantenerse calmada, dispuso de su agenda y aparto ese día para asistir al evento en cuestión. Llegado el día, se vistió de la mejor manera, se colocó el perfume de mejor olor y salió a lo que él llamaba "la última oportunidad".

 Jhoana estuvo todo el día preparándose para el desfile, ya había hecho otros y sabía lo que era estar frente al público, mas sus nervios no eran los mismos de siempre, le habían informado que sería la primera en salir, estaba aterrada, sin embargo no tuvo mucho tiempo para pensar; el maquillaje, el peinado, la asignación de la ropa, los gritos del diseñador, el calor en backstage, la mantuvieron ocupada y prácticamente inhabilitada para pensar en los nervios, pero la gente hablando afuera y luego los presentadores abriendo el espectáculo, le hicieron recobrar el terror que le producía ser la primera.

 Manuel tenía el ticket con la ubicación más cercana y más al final de la pasarela que sus fondos le permitieron comprar, y afortunadamente fue suficiente para estar en la segunda fila y diagonal a la pasarela, era imposible que Jhoana no lo viera al modelar.

 -¡Jhoana Lizel!- gritaba una mujer de camisa negra a la entrada de la pasarela, ella estaba lista y asustada, sentada en una de las sillas de maquillador, se levantó con dificultad y camino hasta la mujer que la había llamado, colocándose frente a ella, miro hacia atrás, ella encabezaba la fila de chicas que esperaban desfilar esa noche, cerró los ojos, respiro honda y lentamente unas siete veces, comenzaba la octava cuando la mujer la tomo del brazo y la movió escaleras arriba, el desfile había comenzado.

 Las luces se apagaron y un fondo musical de suspenso hizo que el corazón de Manuel latiera rápido, el silencio que se había formado en la sala era increíble, y tenía la sensación de que asistir esa noche quizás no fue su mejor idea, al fondo, una luz verde ilumino a una chica que se encontraba recostada sobre un pedestal y en una posición difícil de digerir, esta se levantó lentamente y empezó a desfilar, al haber recorrido la mitad de la pasarela, Manuel reconoció quien se escondía tras la falda, el peinado y el maquillaje.

 Jhoana se sintió tranquila al escuchar los aplausos, jamás había vivido algo así y era momento de disfrutarlo, camino como la modelo que era hasta el final de la pasarela y poso, sonreía feliz y miraba a todos en busca de su familia, pero en lugar de eso, estaba Manuel, con una mirada de autosuficiencia que la desconcentro, lo miro con desprecio y giro, modelando hasta el final y entrando a los bastidores, estaba en shock, que hacia el allí, le demostraría que era una profesional y que lo menos importante esa noche, era su presencia.

 Luego de ese momento que sabía que sucedería, Manuel la vio desfilar una y otra vez con diferentes vestidos, traje de baño y pantalón, se veía hermosa con cada nuevo atuendo que le era colocado, no sabía cómo haría, pero tenía que hablarle. El desfile había terminado y ella saludaba a la audiencia junto al diseñador, Manuel se levantó rápidamente y le devolvió la mirada a Jhoana, se abrocho el saco y dio la vuelta, a una distancia prudente se devolvió corriendo por un lateral hasta donde parecía ser la entrada al camerino, el chico de la puerta (como era de esperarse) no lo quería dejar pasar, tras evaluar las posibles maneras de colarse, vio que no serían viables y se le ocurrió algo un plan osado y de una sola ejecución.

 Jhoana estaba tranquila y feliz, había modelado en uno de los más importantes desfiles del país y Manuel se había ido, ella penso que seguramente estaba indignado porque ella no le demostró interés en lo más mínimo, estaba en el camerino cambiándose y comentado con otras chicas, cuando la tomaron del hombro y la giraron, estaba sorprendida, era Manuel, este balbuceaba una cantidad de cosas sin sentido, era increíble la poca importancia que tenía estar en ropa interior frente a él, pero como le avergonzaba que los demás escucharan las idioteces que él decía, sin decir más que –vente- lo tomo de la mano y lo guio hasta una puerta, lo empujo a la oscuridad y entro con él, encendió la luz y le grito todo cuanto quiso.

 Manuel estaba aturdido, los gritos de Jhoana se enfatizaban en el pequeño cuarto de baño, él oía al amor de su vida gritarle, pero veía como sus mejillas se enrojecían y sus labios brillantes lanzaban palabras a su cara. Él la tomo con una mano por la cintura y con fuerza la acerco hacia sí, con la otra mano acaricio su cara, a milímetros de ella fue inevitable besarla, esta se resistió, pero Manuel era fuerte y no la dejo, a los segundos estaban los dos envueltos en la llama de un tierno y fogoso beso.

 Jhoana no pensaba, solo lo besaba como recuperando el tiempo perdido, algo tenía ese tonto que la volvía loca, mientras más tiempo pasaba, más lo necesitaba, y así, sin pensar, siguió el juego del que ella consideraba el amor de su vida.

 Ella lo abrazaba, él la acercaba y la acariciaba, ella lo mordía suavemente, él la apretaba bajo la espalda, ella subía la cabeza, él se apoderaba de su cuello, ella pudo mirarlo a la cara, el hizo lo mismo, ella le dijo que no debían estar juntos, él le dijo que eso no era lo que ella quería, ella rompió en llanto, él la abrazo fuertemente, ella se alejó de él sin soltarle la mano, él también estaba llorando, ella empezó a justificar su separación, el empezó a contrariarla, ella le dijo que no lo amaba, él le dijo que era mentira, ella le dijo que no quería estar con él, él le pidió que no se mintiera a sí misma, ella lo miró con sus ojos hinchados, él le dijo que la amaba, ella le respondió lo mismo. Él la beso, ella también.

martes, 4 de enero de 2011

El Primer Amor En Cuatro Encuentros - Capitulo VI - El Termino

 Luego del intercambio de tiernos mensajes en la mañana posterior a su último encuentro, se encontraron ambos charlando por internet, de todo y de nada, como era costumbre, la maravilla de su relación era tan aparentemente inquebrantable que Jhoana se sentía abrumada, una extraña sensación le apretaba el pecho cada vez que intentaba pensar a fondo en lo que estaba viviendo, el tiempo pasaba, ella más se enamoraba y con ella Manuel, no quería herirlo, pero sentía que de una manera u otra terminaría rompiéndole el corazón. Hablaron un rato, hasta que este le dijo algo que le pareció extraño, le había escrito una pretendiente del pasado y habían hablado hasta tal punto de pautar un encuentro, Jhoana se contuvo lo más que pudo, pero su ira celosa era casi incontrolable y manejando la situación de la mejor manera posible era la ironía la que hacia aparición en cada una de sus palabras.

 Manuel, tras lanzar esa bomba a modo de prueba, no hizo más que arrepentirse mientras evadía las respuestas evidentemente celosas de Jhoana, no fue fácil, esta no era nada precavida con lo que decía y logro herir su ego masculino desatando una batalla que Manuel no vio venir, pronto las respuestas abarcaban más de siete líneas y fue cuando decidió llamarla en un intento por mejorar las cosas, pero fue imposible, todos los disgustos salieron a la luz, la perfección utópica del contrario se venía abajo cual castillo de cartas abandonado. Jhoana dejaba de ser la Diosa sumisa, llena de dulzura, alegría y tolerancia para ser una bruja gritona, mientras Manuel, por su parte, se transformaba en un demonio señalador de defectos y fracasos por sobre los cuales se encontraba, y así con “No vale, no me la calo” tranco y termino la discusión por el resto del día.

 Manuel pensó, y no pudo dormir pensando en todo lo que hablaron, las lágrimas brotaban de sus ojos con cada recuerdo, había escuchado mucho sobre el dolor que causaba el amor, pero nunca lo había experimentado “así se siente?” se preguntaba a sí mismo en medio de la desesperación que le causaba no poder dejar de llorar, en un momento, tomo la posición de costumbre y tras un rato de luchar contra sus sentimientos, logro dormirse y descansar unas cuantas horas.

 Jhoana no podía creer lo que le pasaba, después de todo cuanto habían pasado el que Manuel la tratara de esa manera era casi impensable, ella le había dado tanto cariño, él le había dicho tantas cosas y ahora todo parecía parte de una bien tramada mentira, dudaba incluso de su capacidad para aguantar a una persona que atacaría sus puntos débiles durante las crisis, y lo que era aún pero, sentía que ya no lo quería, pero ni un poquito, esa sensación extraña que tenía en la mañana seguía allí, pero le hacía una presión aún más fuerte, quizás era la aparente falta de amor hacia Manuel, quizás era la exaltación que le produjo la pelea, quizás era porque estaba acostada en su cama, lo cierto es que no era fácil de explicar “lo amo?, Lo ame?” le preguntaba a su corazón, que por confundido, no le dio ninguna respuesta, el sueño no parecía llegar, pasaría la noche viendo el techo y pensando en todo lo que había vivido, o por lo menos eso creyó hasta que quedó dormida y fue en este tiempo, que corrieron sus lágrimas.

 El sol brillaba con una luz caliente, cada rayo que se colaba por la persiana de Manuel se burlaba de su dolor quemándole, no era bonita la manera en que el solo lo despertaba y le recordaba que debía vivir, pero tenía que salir, su familia había planeado pasar el día a las afueras de la ciudad y él no podía negarse “quizás sea bueno despejar un poco la mente” se decía para convencerse, entre “¡Vístete!” y “¡Vamos tarde!” se conectó y dejo en su perfil un Status que rondaba su mente desde la noche anterior.

 Jhoana, despertó repuesta, se sentía bien, aliviada y a la vez un tanto preocupada, reviso el celular y no había nada nuevo, se conectó y Manuel no lo estaba, reviso el perfil de Manuel que mostraba como última actualización “A pesar de todo, te amo, ¿Haces tú lo mismo?” se quedó fría, era algo que ella misma no sabía pero era obvio que ambos querían saberlo. Manuel desayunaba con su numerosa familia y disfrutaba del momento cuando recibió un mensaje de Jhoana, se puso nervioso, lo reviso y era un escueto saludo que salía totalmente de su acostumbrada manera de tratarse, el respondió con un saludo parecido y rápidamente cayeron en el tema de su Status de internet.


Nokia
Text Message
From: Manuelito Lindo <3

No bueno, es para qien qiera responderlo, no va dirigido a nadie específicamente, por q?


LG 
Recibidos
Desde: Jhoana Lizel

Por nada, es ke creí ke pos se lo ponías a alguien, hablamos después, yo tmb tengo ke salir.


Nokia 
Text Message
From: Manuelito Lindo <3

Dale Ps, yo creía q tenías una respuesta para la pregunta pero eqis ps J


LG 
Recibidos
Desde: Jhoana Lizel

Sorry mi Manu, pero la vdd es ke en este momento no puedo responderte esa pregunta por ke no sabría cómo :S


 El corazón de Manuel se detuvo, sus pensamientos corrían dentro y fuera de su ser, su cara era un completo reflejo de lo que en sus manos sentía, nada, un frio húmedo se extendió por todo su cuerpo y no pudo siquiera responder el mensaje, su día fue un completo martirio desde ese momento y por más que intento no pudo disfrutarlo, sentía que no debía estar allí.

 Jhoana no salió de su casa ese domingo, ocupo su día entero en todo cuanto se le ocurrió, desde limpiar la casa hasta atender a su familia de una manera casi humillante, y así logro evadir el tiempo libre en el que pensaría en Manuel y todo lo relacionado, pero en la noche, mientras lavaba las copas de una estantería, recibió una llamada de Manuel, sorprendida y nerviosa contesto, el no entendía por qué ella le dijo eso y le pidió explicación, y sin pensarlo mucho Jhoana le dijo a Manuel un frase difícil de contrarrestar “Manu, me caes muy bien, pero estoy confundida y ya me tocara responder por otros compromisos que me tomaran mucho de mi tiempo y pues quizás sea mejor quedar como amigos” Manuel no sabía lo que sentía, y en un intento por no mostrar debilidad, acepto su propuesta y se despidió deseándole buenas noches, al instante sus lágrimas caían sin poder detenerlas, era inevitable que se sintiera de manera diferente, no podía creerlo, la crisis, la pelea, el amor, la felicidad, la relación habían llegado a su fin.

lunes, 20 de septiembre de 2010

El Primer Amor En Cuatro Encuentros - Capitulo V - Tercer Encuentro

 Eran las 8:37 y Manuel se despertaba sin ganas, había soñado como el y Jhoana en una especie de muelle-Centro Comercial se besaban y abrazaban tiernamente, aunque estaba de vacaciones se despertaba temprano pues no podía perder ni un minuto de comunicación con el que era el amor de su vida, así lo primero fue encender la computadora en busca de ella, al no encontrarla decidio desarrollar sus actividades típicas de la mañana, siempre pendiente de la computadora.

 Jhoana se despertó con una idea, que aunque no era nueva estaba tomando importancia, sabia ya por experiencia que Manuel estaría esperándola conectado, así para no parecer una loca desesperada se tomo su tiempo y al cabo de una hora y media se conecto.

 Al conectarse se saludaron y procedieron a verse y mandarse besos por cámara web como era ya costumbre, era ese amor algo tan incontenible que el tema del próximo encuentro salía solo. La frase –Kisiera verte otra vez, tengo tantos besos ke darte y tantas ganas de abrazarte- emitida por Manuel fue la que borro en Jhoana cualquier prejuicio y le hizo decir cual bomba –Mi rey, sabes que en las mañanas mi casa se la pasa sola, si kieres vienes- Manuel quedo petrificado, sin saber qué hacer, al recuperar la respiración y la fluidez en sus pensamientos respondió de la única manera que podía esperarse -Okey-.

 Luego de pactar el día del encuentro la espera se hacía cada vez más difícil de sobrellevar , Jhoana abriría las puertas de su casa a un completo extraño, pues aunque lo conocía, no hacía mucho tiempo de esto y no sabía que acciones podría tomar el a puerta cerrada. Por otra parte Manuel no entendía que significaba esta invitación, podía tener cualquier intención, desde una brillante muestra de confianza hasta una simple búsqueda de placer carnal, que de ser así no estaba dispuesto a desaprovechar.

 Llegado el jueves del encuentro, Manuel no tuvo que esperar al estruendoso sonido que su alarma emitía cada mañana, aunque esta había sido programada por el mismo a una hora exageradamente temprana para un día normal, el ya se encontraba despierto a las tres con veintiséis de la mañana sin poder dormir por la expectativa que lo envolvía, a las cuatro en punto sonó la alarma y el comenzó con la búsqueda de su atuendo, con lo que se extendió un rato tratando de distraerse un poco, ya a las cinco con dieciocho él se encontraba listo y cuidadosamente acostado en su cama para no arrugarse la ropa mientras esperaba a que su padre saliera al trabajo, fue hasta las siete con trece minutos cuando pudo salir y comenzar su travesía. Por cosas de la vida, su amada residía al otro lado de la ciudad, más allá incluso de la parte que él conocía. Tomo un autobús, nueve estaciones de subterráneo, hizo transferencia de línea y tomo otras tres estaciones, llegando a las nueve con treinta y tres a la última estación en la que espero.

 Jhoana limpiaba la casa con apuro cuando recibió el mensaje de texto de Manuel, rápido se cambio la ropa y bajo por escaleras al descubrir que el ascensor estaba dañado, camino las dos y media cuadras a paso acelerado para llegar rápido pero sin sudar, a lo lejos lo vio con una camisa verde y un blue jean, su peinado no era una obra de arte pero se veían los esfuerzos –Tan lindo queriéndose peinar- pensaba ella mientras se le acercaba, con una sonrisa imposible de esconder lo saludo , se abrazaron y un besaron en la mejilla, ella lo guio al edificio y en el camino le advertía sobre el ascensor descompuesto, subieron 13 pisos mas mezzanina y llegaron.

 Al entrar al pequeño apartamento se veía una mesita abarrotada de fotos que marcaba el final del pasillo, en la salita de color verde oscuro había un sofá del mismo color al que Jhoana lo invito a sentarse mientras limpiándolo le decía –Es que el perro se monta y bota los pelos que se pegan, pero siéntate que ya lo limpie antes, solo le sacaba un poquito que tenia- le sirvió a Manuel un vaso de agua que previamente le ofreció y se sentó junto a él, allí estaban sin saber que decirse o que hacer más que sonreír, al fin ella decidió tomarle la mano para que él se relajara un poco, ella subió la mirada y la fijo en la de él, por un momento Manuel dudo pero se acerco y la beso lentamente, era un beso añejado con sabor a pasión que se prolongo unos minutos y desato una forma de amar desconocida por ambos, en un arrebato Manuel tomo a Jhoana, que lo besaba arrodillado frente a el, y la acostó en una esquina del sofá quedando sobre ella, sus labios salieron de su boca, besando sus mejillas y barbilla, bajaron por su cuello y recorrieron sin pudor su pecho abultado, abriendo el camino para besar otras partes de ese sensual cuerpo que tanto deseaba.

 Sus cuerpos juntos con sus ojos fijos en el del otro, sus manos unidas y un sinfín de emociones recorriéndolos, era algo único y difícil de repetir.  Inesperadamente Jhoana se levanto y lo invito a su cuarto donde le mostro su vida, allí Manuel conoció sus gustos y estilos, sus libros y CD, su pasado y lo que esperaba de su futuro, en un momento, cuando veía una foto que la mostraba perfecta sobre una pasarela, la miro, observo cómo le contaba sonriente la historia de una pancarta y otras cosas que su mejor amiga le había hecho en muestra de su afecto y supo que no debía temer, justo en ese momento decidió que le daría todo cuanto pudiese para hacerla feliz, y sin pensarlo la tomo por el brazo, ella volteo y recibió el beso más espeluznante de toda su vida, un beso tan sincero que la obligo sin mucho esfuerzo a olvidarse de los miedos que tenia sobre él, lo abrazo por el cuello y el la acostó con cuidado sobre la funda color aguamarina, la beso y ella dándole la vuelta lo acostó, se besaban de una manera apasionada mientras se jugaban a mover sus manos sobre el cuerpo del otro, de repente, la ropa se convirtió en un estorbo y la blusa blanca de Jhoana fue la primera en caer, seguida de la franela de Manuel, cierres abajo y en menos de dos minutos ambos pantalones cayeron, ellos no se separaban, sus labios besaban sincronizados como una maquina recién reparada, sus reacciones los acercaban mas y mas y en poco tiempo la poca ropa que les quedaba se unió a la anterior cubriendo el suelo, estando el uno junto al otro se besaban sin parar, sus cuerpos desnudos en símbolo de su entrega los unía de una manera tan significativa que solo necesitaron sus ojos cerrados para sentir cada roce, cada respiración, cada latido de sus corazones que acelerados les daban la seguridad de estar con la persona correcta.

viernes, 6 de agosto de 2010

El Primer Amor En Cuatro Encuentros - Capitulo IV - Segundo Encuentro

 La luz del sol no quemaba, recargaba las energías de Manuel y le daba a su rutina un color más vivo. El recuerdo de ese beso no quería irse y su mente tampoco lo dejaba ir, el sentimiento extraño que lo recorría cíclicamente se apoderaba de su razón, era este chico un complejo entramado de nuevas emociones a las que temió desde el principio, pero al pensar en las palabras de Jhoana  todo lo malo desaparecía y necesitaba más de ella. Había algo extrañamente malo en su nueva relación y no lograba descifrar que era, sin embargo su plan era simple, si ella decidía alejarse algún día el no sufriría por ella, aun cuando el sabia que esto era un vulgar autoengaño.



 Jhoana, por su parte, trataba de tomarse los hechos con naturalidad, ocupaba su mente en otras cosas evitando lo que no quería que pasara, que su vida tomase un camino equivocado, mas no podía evitar sentirse feliz, en ocasiones se distraía y su mente divagaba pensando en las cosas que habían pasado la noche anterior, su corazón saltaba solo de pensar en el beso que compartió con Manuel pero al pensar en sus sentimientos su Firewall interno se activaba y se detenía en seco, el amor estaba en segundo plano y no podía desenfocarse, tenía grandes proyectos y un gran futuro por delante; debía convertirse en la persona que quería ser.



 Las conversaciones nocturnas vía internet se hicieron cada vez más intensas y en contraste más extensas, la noche abría paso a la madrugada y esta a su vez le abría paso a la mañana y aun así el tiempo no era suficiente para expresarse el uno al otro el amor que decían profesarse; verse por cámara o hablar por micrófono mediante la computadora se habían convertido en costumbres y todo lo que pudiese acercarlos mas era bien recibido por ambos, supieron convertir sus defectos en virtudes convirtiendo a su contrario en la razón por la cual su corazón latía. Sus vidas tomaron un giro total y sus agendas se basaban en torno al otro, tenían que hablarse, verse, amarse aun cuando esto fuese por internet. Eran inmensamente dichosos de tenerse el uno al otro, aun cuando esta relación tan atípica, era para el resto del mundo un secreto. Así el segundo encuentro como idea concreta surgió el primer día de la semana siguiente a su primer beso, se verían en otro centro comercial repitiendo la formula anterior, verían una película.



 Manuel estaba feliz, la amaba y no podía esperar para verla de nuevo, en una de tantas conversaciones le dijo lo ansioso que estaba de verla y ella no pudo negar que también estaba ansiosa. Jhoana quería estar a su lado otra vez, lo amaba y estaba consciente de eso pero no podía ser así, ella luchaba pues no era de esas que decían enamorarse a la primera oportunidad, ¿qué es lo que la cautivaba de ese chico? ¿Por qué el lograba doblegar con tanta facilidad sus acciones, palabras y sentimientos?



 Ese jueves olía rico, la energía que recorría el planeta ese preciso día era increíblemente esperanzadora y alegre, Manuel en sus diligencias auto impuestas no pudo evitar sentir escalofríos cada vez que recordaba su cita, incluso ver la hora le causaba ese mismo efecto y el hacerlo era para él un deseo consciente de sentir ese frio corrientazo. Jhoana en un arrebato de emoción la noche anterior, aprovecho su cámara web para darle a Manuel el poder de elegir que ropa usaría ella ese día, lo que después significo para ella un ahorro de tiempo y una mejor planificación del día, sin embargo el trafico capitalino la retraso lo suficiente como para ser en esta oportunidad la segunda en llegar.



 Manuel esperaba a las puertas del mall ataviado con su franela nueva, su pantalón recién lavado y el mejor peinado que su cabello rebelde le dejo hacerse, aunque sabía que Jhoana llegaría un poco más tarde no pudo evitar sentir el escalofrió y el salto en el corazón que le causaban algunas chicas parecidas que por allí pasaban. En un momento, cuando parecía que un susto mas lo llevaría a un infarto, se percato de una blusa color melón y una falda gris oscuro que vestían a una hermosa chica que con una gracia única se le acercaba; su corazón salto de nuevo y se enderezo metiendo la barriga, la chica que amaba había llegado. Se saludaron un poco apenados y se dispusieron a caminar mientras hablaban, las miradas dulces y las sonrisas satisfechas aparecieron desde el primer momento y aunque querían, no se atrevían a tomarse de las manos. Luego de elegir la película fueron a un pequeño restaurante a tomar, hablaron intensamente por algunos minutos y se dirigieron al cine, la hora de la película se acercaba y debían estar a tiempo, compraron algunos snacks que no tardaron en comerse una vez ubicados en la sala, la película empezó y con cada minuto que pasaba el espacio entre ellos se hacía cada vez más pequeño, en un momento Manuel volteo y la miró a los ojos, le dijo ‘’Te Amo’’ y mientras le sonreía levemente, tomo sus manos y las acaricio; la amaba y no había poder alguno que sacara de él ese sentimiento.



 Jhoana lo veía sonreírle, sentía como sus caricias se extendían hasta sus codos y se convertían en tiernos abrazos a medias que le causaban una sensación de seguridad y calidez que solo podían traducirse en felicidad, esa forma de amar en que era correspondida parecía tan cierta, al mirarlo, podía ver en sus ojos que no le mentía, lo amaba.



 Ella poso su cabeza al hombro de Manuel y así supo que lo que tanto deseaba estaba cerca, al rato movió un poco su cabeza, en un momento el movió un poco su cabeza y ella por instinto levanto un poco la suya, mirándolo, el luego de observar sus labios la miro a los ojos con una ternura casi mágica y tomándola por la barbilla la acerco dejando entre sus labios una distancia milimétrica y después de unos segundos mirándose ella lo beso.


 Era increíble como el mundo se anulaba con un beso, el poder que tenia para detener el tiempo y la capacidad de recorrer cada célula de sus cuerpos regando ese fuego que mas tarde los haría sucumbir de nuevo antes sus labios.

lunes, 5 de julio de 2010

El Primer Amor En Cuatro Encuentros - Capitulo III - El Primer Encuentro

El sol empezó a filtrarse por la persiana mal cerrada tocando a Manuel con un calor, que aunque intenso, no lograba sacarlo de su ansiedad. Había dormido mal y se despertó temprano, lo suficiente para ver a el conserje limpiar la entrada del edificio, minutos más tarde vio a un muchacho con traje, un maletín en una mano y un bolso con el almuerzo en la otra, un rato después vio a una mujer en ropa deportiva subir a unos pequeños gemelos a su camioneta y salir, vio a una mujer subir a una señora mayor que parecía ser su madre a un pequeño auto plateado de esos que durante varios años saturaron las calles de su ciudad, al rato vio volver aquella camioneta azul que ahora solo traía a la mujer en ropa deportiva de regreso a su hogar, se despidió de su padre y hermanos y luego vio a estos tres subirse al carro de la familia y fue en ese momento cuando se percato de que observar por la ventana no estaba ayudándolo a distraerse y decidió acostarse otra vez, sin poder dormir, pensó en los múltiples inconvenientes que podrían arruinar la cita que tanto había esperado, imaginando como un dolor de estomago que lo retenía en su casa no lo dejaba contactar a Jhoana que luego le manifestaba por teléfono su decepción por no haber aparecido, hasta imaginar como una especie de dragón-dinosaurio resultado de películas como Godzilla y Jurassic Park destruía toda la ciudad hasta encontrar a Jhoana y comérsela justo en el momento en que el llegaba a salvarla, en ese instante tan fantástico por el que su mente pasaba, el sol lo obligo a levantarse y decidió conectarse en la computadora a esperar a Jhoana para afinar los detalles, todo quedo perfectamente planeado y tiempo después vio su reloj y una corriente temblorosa lo atravesó de la cabeza a los pies, la hora se acercaba, lo ponía nervioso el solo pensar sobre lo que podría pasar y lo que no, se baño, vistió con la ropa que él pensaba que lo hacía ver más atractivo, se perfumo y con el corazón rebotando en su pecho, salió. En el auto, su madre manejaba y hablaba, sus nervios se hacían más intensos con cada metro que recorrían y eso no le permitía enfocarse en la conversación, luego de lidiar con el caos en que se había convertido la calle, dieron vuelta en una esquina y la garganta de Manuel se hizo un nudo, al final de la avenida se divisaba la enorme y moderna entrada de vidrios aguamarina y paneles blancos del centro comercial, los semáforos, que parecían estar sincronizados, se encendían en luz verde justo cuando su auto llegaba al cruce, los mensajes de Jhoana al celular no lo reconfortaban para nada, ella había llegado y el quedaría como impuntual, al fin llego y se bajo del carro, camino rápido hasta el tercer piso y se asomo buscándola por el pasillo lateral derecho de las taquillas.

 Para Jhoana el día no fue muy diferente a los demás, quiso controlar el miedo que la hizo dar tantas vueltas en su cama la noche anterior y ocupo su mente en que haceres y diligencias que según su propio pensamiento, no dejarían que se volviera loca. Se despertó temprano y se vistió, tomo el dinero que le habían dejado en la mesa y salió, fue al mercado y compro frutas, enlatados, y todo tipo de comida cuanto pudo, algunos utensilios de limpieza que en su casa hacían falta y lo que parecía ser una maravillosa solución blanqueadora para las camisas blancas de su padre que tanto dolor de cabeza le daban cuando se manchaban, por eso, tuvo que dejar de mala gana en el anaquel unos sencillos pero costosos caramelos que la hacían delirar, disfruto de la compra como nunca había hecho, pues tenía que matar el tiempo en eso, llego y fue directo a la lavadora, introdujo las camisas en cuestión y puso a prueba el producto que acababa de comprar, limpio la cocina lo mas que pudo, le quito al sofá los pelos del perro, no sin antes regañar a este por subirse en él a dormir, trapeo el piso del recibidor y se conecto en la computadora para confirmar con Manuel los detalles de la cita pautada para ese día, fue cariñosa pero cortante con el pobre chico, desde ese momento sintió, quizás con culpa, que debió decirle –te quiero- en algún momento de esa corta conversación. Tomo la ropa que eligió y la plancho, se arreglo el cabello, que por genética era liso y fácil de arreglar, se maquillo pero no le gusto y se lavo la cara, se volvió a maquillar y tampoco le gusto, se lavo la cara nuevamente y se maquillo por tercera vez. Consciente de que era este el primer signo de los nervios que empezaban a llevarse su tranquilidad y buen juicio, fue honesta consigo misma y se vio bien maquillada, se arreglo la sombra de ojos y salió justo a la hora que se había propuesto, todo iba bien, según sus cálculos, estaría en el lugar poco antes de la hora pautada. Tomo el subterráneo, entro al vagón y como supuso, el aire acondicionado no servía, saco de su bolso un folleto de una operadora telefónica que utilizo como abanico, tratando de preservar la calma, de repente, un inesperado pero no muy sorpresivo suceso frustro su plan de traslado, el suicidio lanzándose a las vías del tren era una práctica que había tenido mucho auge esos últimos años con la aparición de los llamados ‘’emos’’ y era ya algo común entre los habitantes de la ciudad, pero ella no contaba con que justamente ese día y justamente su tren fuese el verdugo de otro ser humano. Tuvo que tomar dos autobuses para poder llegar cerca del lugar y a pesar de lo caótica que la superficie se había convertido, llego 15 minutos antes al cine.

 Manuel se congelo, estaba justo frente a él, pero del otro lado de la taquilla, rodeo unas escaleras que los separaba, antes de que ella pudiese verlo se sacudió los nervios y salió, la miro fijamente y se dirigió a ella con el paso más firme que pudo.

 Jhoana se puso nerviosa, lo había visto del otro lado pero no quiso ser evidente y volteo la mirada antes de que el viera, al rato lo vio venir hacia ella con sus ojos clavados en los suyos, su corazón se acelero y no podía tragar.

 Frente a ella, Manuel extendió su mano y ella la suya, al intentar hablar, su voz se había ido, no podía emitir sonido alguno, se puso más nervioso, tratando de no parecer un tonto, carraspeo un poco y dijo -Hola, soy Manuel- y sonrió de manera espontanea.

 Jhoana noto su pequeño momento de crisis, su cara expreso toda la frustración que el no poder hablar le produjo, y así ella le respondió con una pequeña sonrisa –Y yo soy Jhoana-.

 Ninguno hablo mas, compraron las entradas a una película de terror, subieron las escaleras hasta el área del cine y se dirigieron hasta la sala correspondiente, en un total silencio. En la fila para entrar se miraron. Ella era mucho más bajita de lo que el imaginaba y él un poco más gordo de lo que ella imaginaba, sin embargo, se querían y esas cosas que en otra situación hubiesen sido determinantes, para ellos eran irrelevantes.

 -¿Quieres que compre cotufas?- pregunto Manuel tratando de romper el hielo.

 -No gracias, en todo caso preferiría un refresco, pero igual estoy bien así, no te molestes, no hace falta que compres nada, de verdad gracias- dijo ella con una sonrisa nerviosa.

-No es molestia, te compro el refresco si lo quieres- insistió el con una leve sonrisa.

-Gracias, pero de verdad no me provoca- dijo ella.

-Está bien, si quieres algo házmelo saber- respondió el.

-Está bien, gracias- dijo ella cerrando el pequeño dialogo.

 Entraron a la sala de cine, se ubicaron en una esquina en lo alto de la sala y allí, en medio de la oscuridad y la comodidad surgieron las conversaciones que empezaron a hacer de ese día lo que ambos esperaban. Hablaron de algunas cosas que se habían dejado pendientes para hablarlas en persona.

 Manuel logro sacar su lado divertido y la hizo reír un par de veces, Jhoana se relajo un poco y fue partícipe del momento, complementando algunas bromas de Manuel y haciendo que él también se riera un poco, ya habían entrado mas en confianza y ella le lanzo una mirada que él no pudo esquivar, el la miro también, ella estaba confundida, quizás los nervios que tenia no la dejaban entender, pues siempre había podido analizar con éxito a los chicos que habían estado con ella en algún tipo de relación, pero la mirada de este chico era indescifrable.

 Era una chica muy linda y Manuel no podía creer que ella estuviese sintiendo lo mismo que el, de repente ella lo miro, y supo que tenía razón en lo que pensaba, su mirada decía ‘’adiós’’ y eso era innegable, él le devolvió una mirada inexpresiva, no sabía qué hacer, pero si no le gustaba ¿porque seguía allí? o ¿porque no había dicho nada?  Estaba decidido a averiguar que pensaba ella aunque aun no supiera cómo hacerlo.

 La película comenzaba y Jhoana se puso nerviosa, no sabía que esperarse, si había dado bien las señales el sabría que le gustaba y quizás intentaría besarla, pero estaba nerviosa, ella no era de besar a los chicos el día que los conoce, ¿que haría si el besaba mal?, y ¿si a él no le había gustado ella? Era esa una posibilidad y no podía pasarla por alto.

 Durante los primeros minutos de la película se miraban y comentaban, luego solo se miraban y sonreían sin expresar nada especifico, en un momento todo se puso más oscuro y fue allí cuando Manuel aprovecho y movió su mano cerca de ella, miro y vio que ella se acomodo y bajo su mano hasta su pierna, acerco un poco más la mano y observo, subió la mirada y acerco su mano de acuerdo a sus cálculos  y así empezó a acariciar lo que parecía ser su dedo, pero ella no parecía reaccionar, al voltear, ella veía la película con sus brazos cruzados, sin entender nada miro su mano y se sintió como el más tonto al darse cuenta de que lo que acariciaba era un doblés del pantalón que ella llevaba puesto, lo habría sentido y pensaría que él buscaba otra cosa, ya sin nada que perder, en cuanto pudo, puso su mano derecha sobre la izquierda de ella y se miraron, ella le sonrió y las entrelazaron, el volteo hacia la pantalla y sintió un beso en su mejilla, volteo a verla y le ella sonreía hermosa bajo la luz azul que la pantalla emitía.

 Jhoana no supo cómo interpretar esas caricias en su pierna y se cruzo de brazos, ¿quien creía el que era ella? Quiso ver que pretendía con eso, pero no entendía ¿porque no avanzaba? Ya tenía en mente las cosas que le diría, el se detuvo, que intentaba hacer?, de pronto, sintió algo, el había puesto su mano sobre la de ella, volteo a verlo y le sonrió y aun cuando el momento para un beso estaba dado, el volteo, Jhoana estaba confundida, el solo quería acariciarla?, sus pensamientos cambiaron y le dio un beso en la mejilla que no pudo contener, el la miro fijamente con esos ojos grandes y le dijo –te quiero- y volteo otra vez, ella no podía creer que fuese tan dulce y le dio otro beso en la mejilla, la miro de nuevo y sonrió.

 Vieron la película tomados de manos y lanzándose miradas, estaba claro para ambos que se gustaban, salieron y así corrieron el centro comercial comentando la película, subieron unas escaleras a una tienda que estaba cerrada, entonces Manuel sugirió que se sentaran en las escaleras y así hicieron.

 Él le hablo de cómo una vez sus amigos lo incitaron a emborracharse y despertó en una cama que compartía con puros extraños, en una casa que desconocía por completo y sin camisa, al ver que no tenía mucho interés en esa historia le dijo con determinación:

-Oye, ven, te daré yo un beso en el cachete- le tomo la cara por el otro lado y se acerco besándole tiernamente la mejilla.

Se separo sin soltarla y le pregunto – ¿Te gustó?-

– ¿Si, me darías otro?- Respondió ella, mirándolo fijamente.

-Si, pero no será en el cachete- y le tomo la cara con las dos manos, se acerco mirándola a los ojos y la beso en los labios sin moverlos. Sus corazones latían rápidamente, podían sentirlos, Manuel se aventuro y la beso con pasión, ella le correspondió y lo abrazo por el cuello acercándolo mas, el, soltando su cara, la abrazo por la cintura como pudo y se acerco, fue un beso mágico, lento y corto a la vez que unió sus corazones, en ese momento no necesitaban mas nada.